jueves, 16 de febrero de 2017
Can Casademunt (El Brull)
Este edificio sirvió de sanatorio antituberculoso, conocido en la zona como el Sanatorio del Montseny, se abrió en el año 1931 por iniciativa de los médicos José Reventós y Farrerons y Lluís Rosal y Catarineu.
La mansión de veraneo de la familia de Alejandro Maria Pons y Serra, anteriormente conocida como Mas Casademunt, disponía de cuarenta camas para atender las necesidades religiosas de los residentes. Se construyó cerca una gran iglesia de reminiscencias goticomodernistes, obra de Enric Sagnier i Villavecchia (1858-1931), marqués de Sagnier, y su inauguración tuvo lugar el día 5 de agosto de 1895.
Al inicio de 1900 la tuberculosis mató mucha gente en nuestro país, una vez acabada la guerra civil, la situación de extrema miseria en que vivía la población (particularmente en Cataluña)comportó literalmente que el tiempo diera marcha atrás, ya que el bacilo de Koch volvió a hacer de las suyas. Como consecuencia la tuberculosis rebrotó y se extendió por toda la península Ibérica.
Cuando mejoró la situación económica para una mayoría de ciudadanos, estos edificios de grandes proporciones, situados generalmente en lugares de gran belleza, recibieron otros destinos, mientras otros famosos sanatorios europeos, como los suizos, se convertirían estaciones de esquí, el del Montseny (como lo haría también el de Puig d'Olena, en Sant Quirze de Safaja) se convirtieron en casas de reposo o conventos de órdenes religiosas.
En julio de 1956, el edificio del sanatorio Casademunt del Brull, fue adquirido por la Congregación Religiosa de Jesús y María, y era usado como retiro espiritual o casa de colónias.
Actualmente, la Masía está a la venta.
domingo, 8 de enero de 2017
Sant Llorenç de Munt (La Mola, Terrassa)
La Mola es la montaña más alta del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac con 1.104 metros de altitud y es uno de los elementos característicos del paisaje en toda la comarca.
El Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac está situado en la provincia de Barcelona y tiene una superficie protegida de 13.694 ha repartidas entre las comarcas del Bages, el Vallés Occidental y el Vallés Oriental. Además de La Mola, otra de sus cimas emblemática es El Montcau (1.052 m).
En la cima de La Mola se halla el Monasterio románico de Sant Llorenç de Munt, actualmente reconvertido en museo-restaurante, totalmente inaccesible para vehículos a motor, y que es abastecido mediante siete mulas, que transportan todos los víveres y combustibles hasta la cima. Este hecho significa un reclamo más para la gran afluencia de excursionistas y familias que eligen dicha montaña y sus alrededores para pasar los fines de semana.
EL EDIFICIO
La estructura de la iglesia no ha sufrido ninguna transformación que altere su primitiva concepción. Es una copia exacta, pero a la mitad de tamaño, de la abadía de Sant Cugat, la cual promovió su construcción y de la que dependió la mayor parte del tiempo.
La iglesia presenta tres naves y un campanario levantados con piedras locales de dimensiones modestas, color rojizo y sin pulir. Tiene un transepto en el centro que sostiene el cimborrio sobre los arcos torales. Su factura es bastante sencilla, no presentando ningún tipo de ornamento artístico. La puerta es de pequeño tamaño.
SU HISTORIA
Los primeros datos que conocemos acerca de la existencia de construcciones dedicadas al culto religioso en la Mola se refieren a tres iglesias o capillas que había en dicha cima hacia los años 947-957 (dependiendo de los autores).2 Entre estos documentos encontraríamos la donación que hizo Borrell II (conde de Barcelona) al abad de San Cugat del Vallés de diversas iglesias de la montaña de Sant Llorenç. Otro nos indica que dos ciudadanos de Terrasa, Ansolf y su mujer Rímula, hicieron una donación a "la casa de Sant Llorenç, de Santa María y de San Miguel, iglesias fundadas en el monte más alto sobre Tarrasa". Mientras que algunos historiadores creen que tales escritos son pruebas de la existencia de estas construcciones previas, para otros se estarían refiriendo al monasterio y a las diversas ermitas de la montaña.
Aunque la primera cita formal que nos indica que allí había una comunidad regida por un abad (el de Sant Cugat) corresponde al año 986,2 hasta 1014 no aparece realmente la palabra monasterio, en un documento en que el conde Ramón Borrell y su mujer hacen una permuta de terrenos con la abadía de San Llorenç. Y hay que esperar hasta 1018 para encontrar un abad propio en dicho lugar.2
Durante este período de tiempo, la planicie del Vallés fue invadida en diversas ocasiones por los sarracenos, que provocaron la destrucción y el saqueo de las poblaciones e iglesias existentes. No obstante, no hay constancia de ataque alguno contra los edificios que había en la cima de Sant Llorenç del Munt , lo que seguramente ayudó a la consolidación del monasterio y a la construcción de un edificio de más categoría.
La construcción del edificio románico que ha llegado a nuestros días se inició, probablemente, en 1045, siendo consagrado en el año 1064 por el obispo y los condes de Barcelona. Entrando el siglo XII comenzó su decadencia, aunque siguió estando habitado por algún monje benedictino hasta el año 1608. Todavía de 1637 hay constancia de la existencia de un sacerdote a cargo del monasterio, pero después fue abandonado. El 30 de marzo de 1809 las tropas del ejército de Napoleón destruyeron lo que quedaba del monasterio, profanando incluso las tumbas de los abades-
lunes, 28 de noviembre de 2016
Castillo de Hostalric
SU HISTORIA
Se encuentra ubicado en la cima más alta del cono del volcán sobre el cual se asienta casi la totalidad de la capital. El volcán de Hostalric se sitúa en la zona volcánica de la Selva que pertenece a la comarca de la Garrocha en la provincia de Girona. El castillo está construido con rocas volcánicas procedentes del volcán Croscat.
La colina donde se asienta se formó con la destrucción de la chimenea volcánica en que formó columnas basálticas. Se puede encontrar restos de coladas de lava que expulsó el volcán y que salpica los alrededores de la ciudad.
Su construcción data de 1145, sobre lo que fue un antiguo poblado íbero.
En la antigüedad Hostalric fue zona de paso obligatorio en la ruta norte-sur, y era el único paso natural entre Gerona y Barcelona. En unas prospecciones hechas en el cerro del castillo se encontraron restos del periodo íbero. En la época romana pasaba por este lugar una bifurcación interior de la Vía Augusta. Se encontraron restos de esta vía cuando se construyó la carretera de San Hilario. Uno de los principales motivos de la construcción del castillo fue el de mantener el control sobre la gran vía de comunicación como el camino Real.
La población de Hostalric parece que tuvo su origen en un hostal documentado desde el siglo XI en el sitio llamado Onota, al pie del nominado camino de Francia (antigua vía romana). La primera referencia documental clara de Hostalric es de 1106 y en ella Guerau Ponce, vizconde de Cabrera, juró fidelidad a Ramón Berenguer III de Barcelona.
Debido al temperamento rebelde de Ponce III de Cabrera, señor del castillo, las luchas feudales catalanas del final del siglo XII tuvieron eco en Hostalric y su castillo.
El alma de este legado monumental se esconde entre sus piedras y deja entrever una valiosa memoria histórica: desde la capitalidad de Hostalric sobre el extenso vizcondado de cabrera durante toda la época medieval, pasando por las luchas feudales y guerras civiles, hasta llegar a la Guerra de la independencia.
Pero el castillo que ha llegado hasta nuestros días fue construido en el siglo XVIII, ya que en 1695 el antiguo castillo fue abandonado y el Conde lo hizo derribar.
El diseño de la construcción moderna fue obra de Francisco de Santa Cruz, ingeniero militar al servicio del archiduque Carlos, y las primeras obras de fortificación permanentes tuvieron lugar durante el 1712 y 1713 a consecuencia de la Guerra de Sucesión, aunque las principales obras para acondicionar la fortificación fueron entre 1794 y 1795, en el trascurso de la guerra contra la Convención francesa, conocida en Cataluña como la "Guerra Gran"
Los Cabreras, con el paso del tiempo, convirtieron la villa de Hostalric en la capital administrativa de los extensos territorios de su vizcondado hasta la extinción del señorío en el año 1836.
En Enero de 1810 los franceses tomaron la población e iniciaron un largo asedio al castillo. El Coronel Estrada, máxima autoridad en ese momento, recibió hasta 4 comunicaciones para que se rindieran, pero todas fueron ignoradas. El gobernador del castillo no cedía y sus tropas le eran fieles.
Después de 4 meses de asedio la situación era insostenible, habían caído más de 4000 bombas sobre la fortaleza, solo quedaban 1200 de los 2000 combatientes y empezaban a escasear las provisiones. Con este panorama, el Coronel Estrada decidió intentar salvarse, abriéndose paso entre el enemigo y el 12 de Mayo toda la guarnición que estaba en condiciones huyó de la fortaleza, quedando en ella solo los que no podían moverse. A la mañana siguiente, el oficial que se quedó a cargo del castillo lo entregó a los franceses.
La población de Hostalric conserva casi en su totalidad uno de los conjuntos monumentales más notables de la época medieval catalana y está presidida por la imponente fortaleza militar de época moderna.
El castillo que domina la población de Hostalric, actualmente se ha convertido en un lugar de turismo donde podemos encontrar un restaurante.
En 1963 fue declarado Bien de Interés Nacional.
viernes, 4 de noviembre de 2016
Castillo de Balsareny
Está ubicado en lo alto de una colina de 420 m en la orilla derecha del río Llobregat, sobre el pueblo de Balsareny, es una fortificación ya fechada el 951, siendo un buen ejemplo de fortaleza de estilo gótico civil catalán. Ha estado vinculado siempre al linaje de los Balsareny y se encuentra en un excelente estado de conservación.
Hoy es bien visible desde el eje del Llobregat, desde donde el castillo destaca con sus almenas airosas. La vista sobre el río y el pueblo de Balsareny es excelente. También se pueden ver las torres de Castellnou y Castelladrall.
La construcción actual está bastante bien conservada, tiene elementos de los siglos XIV y XV y se rehizo en el XIX.
Al lado mismo del castillo se puede visitar la capilla románica del siglo XII, con modificaciones posteriores, de la Virgen del Castillo.
SU HISTORIA
A raíz de la rebelión del vaso Aissó, los años 826 y 827, todo el Bages quedó despoblado hasta que Wifredo el Velloso lo repobló los años 877 al 883, construyendo iglesias, monasterios y castillos junto al Llobregat, desde Balsareny hasta Manresa.
En los siglos X y XI, una familia que llevaba el apellido de Balsareny se instaló y ayudó a la reconquista de la tierra que estaba en manos de los sarracenos. El primer personaje que aparece con este nombre es un vicario condal, Guifred de Balsareny. Su hijo Guillermo sustituyó el célebre abad Oliba como obispo de Vic, y su nieta Guisla se casó con el conde de Barcelona Berenguer Ramón I.
Desde finales del siglo XI hasta el XIII era regido por los señores de Manresa, después pasó a Wifredo Guitart y en 1102 a su hijo Bernat Ramon y Pere Bernat de Manresa.
El siguiente señor fue Ramón de Peguera, que lo compró a Mateu de Balsareny el año 1281. Su bisnieto homónimo (muerto en 1388), que fue consejero de Pedro III el Ceremonioso y mayordomo de la reina Leonor de Sicilia, hizo reconstruir el castillo dándole la forma y estructura que hoy conocemos. En este castillo se alojó el rey Juan I, que elogió la calidad de sus vinos que fueron presentados para la ocasión al rey.
En el año 1339, el rey Pedro III el Ceremonioso concede a la ciudad de Manresa la construcción de una acequia que comenzaba bajo el Castillo de Balsareny. El conflicto estaba servido. En el año 1392, el hijo del rey pasa tres días allí, que entonces era propiedad de Andreu de Peguera.
La familia Peguera continuó en el Castillo hasta el 1497. El siglo XVI los propietarios eran los Oliver hasta los inicios del siglo XVII cuando el bandolerismo se apropia de la zona. El Castillo fue un refugio clave para los bandoleros.
De los Oliver a los Corbera-Santcliment, pero por poco tiempo ya que pasó a De Martín a finales del siglo XIX. Con la boda de los descendientes pasó a los marqueses de Alós y De Martín, actuales propietarios.
La familia propietaria actual, los marqueses de Alós, mantuvieron su residencia allí hasta el año 1976.
EL EDIFICIO
A causa de haber sido bien planificado y edificado, de acuerdo con el plan previo y en una sola campaña constructiva, es uno de los pocos castillos regulares y homogéneos de la Cataluña central. De forma pentagonal, conserva el edificio central mayoritariamente del siglo XIV pero con vestigios de la época románica, como el resto de hiladas de piedra de la parte septentrional y la estructura del patio. Tiene dos plantas. La inferior está estructurada a lo largo de un patio, casi rectangular, rodeado de una galería con varias cámaras destinadas a los servidores y guardianes, la bodega (donde todavía hay una tina), las cuadras y la mazmorra. En la superior se accede por una escalinata que lleva a otras dependencias: cámaras, cocina y salones. Todas las cámaras de esta planta están cubiertas por un techo de vigas. En la cima están las almenas, con una aspillera en medio, característicos de los últimos siglos medievales.
Cabe destacar, sobre todo, la canalización de agua por dos tuberías de piedra desde los tejados que confluyen en una gran cisterna, con un brocal, en el subsuelo del patio.
Durante el siglo XIX, se rodeó con una muralla exterior y dos torres donde se guardaba la artillería
(Fuente:Wikipedia)
martes, 18 de octubre de 2016
Castillo de Granera (Granera, Moianés)
SU HISTORIA
Se tiene constancia de su existencia desde 971, documentado como Castrum de Granito, cuando entonces pertenecía al condado de Manresa. De jurisdicción real, en el 1023 la condesa Ermesenda de Barcelona lo ofreció a su hijo, Berenguer Ramón I, como garantía de paz. También en los mismos años, antes del 1025, la misma condesa lo infeudó a favor de Wifredo de Balsareny o de su hijo Bernardo Guifré. Este último lo legó en 1046 a Guisla, a través de la cual pasó a la casa vizcondal de Barcelona. A finales del siglo XII los vizcondes barceloneses lo cedieron a Albert de Castellvell, pero al poco recuperaron el dominio. Ya en el siglo XIII fue infeudado de nuevo. En 1375 se hizo amo y señor del castillo Pere de Planella, moianés que era consejero real. El rey le vendió el pleno dominio, jurisdicción y derechos.
Perteneció a la familia Planella, que fueron también señores de Castillo de Clará y Castellnou de la Plana (del término de Moyá) y Castellcir, emparentados con los Planella de Talamanca y la baronía de Calders. A finales del siglo XVI fue vendido a la familia Despalau, hasta que en 1642 María de Despalau lo vendió a Jacinto de Sala y Cervera. Se convirtió en sede de la baronía de Granera por concesión de Felipe IV el 17 de julio de 1643. Posteriormente castillo y título pasaron de nuevo a los Planella, luego a los Amat y más tarde a los Castellbell, siempre por alianzas matrimoniales. Actualmente, este título nobiliario está en manos del Marqués de Castellbell, como el resto de baronías mencionadas.
EL EDIFICIO
El castillo de Granera se conserva parcialmente, ya que ha sido consolidado y en parte reconstruido por sus actuales propietarios. Tiene una planta irregular, adaptada al relieve de la roca donde se asienta, con elementos constructivos muy interesantes, como unos arcos en gradación hechos para sostener el muro en la irregularidad de la roca que hace de basamento. Los muros están hechos de sillares regulares unidos con mortero de cal, pero conserva fragmentos, en la parte de poniente, de obra más antigua, con paramentos de opus spicatum. La parte oriental, donde está el arco de entrada, parece obra del siglo XIV, pero en el sector noroccidental hay bastantes muestras de siglos anteriores.
Los restos del interior remiten a un castillo renovado ya en la edad moderna, en los que destaca la capilla de Santa María, del siglo XVII. Sin embargo, el estado ruinoso se extiende a todo el conjunto del castillo. En la década de los setenta del siglo XX, se hizo un intento de reconstrucción, para dedicar el conjunto a hospedería, pero no prosperó. Sin embargo, se rehizo una parte del sector norte.
lunes, 3 de octubre de 2016
Santuari de Lurda de la Nou de Berguedà
SU HISTORIA
La primera piedra del Santuario de estilo Neoclásico se puso el año 1880, pero todo se empezó a gestar unos años antes cuando el mossén Anton aquejado de una enfermedad y ya muy mayor fue sin practicamente medios al Santuario de Lourdes en francia, se quedo prendado de todo lo que ofrecia el Santuario de Lourdes y cuando volvio pensó que porque no podía haber un santuario en un pequeño pueblo del Bergueda para todos los feligreses que no podian permitirse ir hasta Francia. Volvio a hacer el viaje, compro una imagen de unos 90 cm e hizó una pequeña capilla. Sin esperarlo empezó a venir gente de todos los alrededores y vio la necesidad de hacer un Santuario. Sin medios ningunos y sin saber como empezar simplemente con la ayuda y los dineros que aportaban la gente humilde se finalizó el Santuario en el año 1886 con la asistencia de más de 5000 personas.
En el interior de la iglesia se encuentra un retablo neogótico con la imagen de Lourdes, aunque justo destra del retablo hay otra imagen más pequeña que representa la que el padre Antón trajo de Lourdes, ya que la que trajo el padre se perdio en varios ocasiones, una de ellas en la guerra civil.
Justo al lado del Santuario sale un camino a la gruta que lleva a una fuente. La fuente también tiene su historia. Antes que se construye el Santuario se conocia como la fuente de San Isidro y solo había un caño de agua, cuando se inaguró el Santuario se cambio por el nombre de la fuente de Lourdes, y a los tres dias aparecerieron 3 caños más de agua. Junto a las fuentes hay una pequeña construcción ahora en abandono, pero que nos comento el Padre Camil que quieren restaurar que en su interior tiene como unas duchas que eran donde antiguamente los enfermos iban a bañarse para curarse.
viernes, 9 de septiembre de 2016
Castillo Templario de Gardeny (Lleida)
SU HISTORIA
En la segunda mitad del siglo XII, la Orden del Temple alzó un complejo conventual en la estratégica colina de Gardeny. El montículo -que ya antes de nuestra era fue utilizado como base de operaciones militares- recibió la visita de brillantes estrategas como el propio Julio César, quien se enfrentó con los pompeyanos Afranio y Petreio, instalados en Ilerda en el año 49 a.C.
Durante los siglos XVII y XVIII, el antiguo recinto medieval fue ampliado y transformado en un nuevo fortín militar, el diseño del cual respondería a las nuevas necesidades defensivas que supuso la introducción de la artillería: murallas flanqueadas por baluartes y rodeadas de amplios espacios, fosos y muros de contención. La imagen actual de este conjunto monumental corresponde a los restos de lo que fue una imponente fortaleza.
El castillo de Gardeny de Lleida -junto a los de Miravet, Monzón, Peñíscola y la ciudad de Tortosa- forma parte de la ruta templaria Domus Templi. Este viaje a través del tiempo pone al descubierto gran parte del patrimonio y legado templario de la antigua Corona de Aragón.
Cuando en la primavera del año 1149, el conde de Barcelona Ramon Berenguer IV iniciaba su asedio a la ciudad musulmana de Lleida desde la misma colina de Gardeny, contaba con la colaboración de la milicia Templera, que contribuyó con el envío de efectivos militares.
Una vez conquistada la ciudad, y en agradecimiento a su participación, el mismo conde entregaba a la milicia diferentes bienes entre los que se incluyen la colina de Gardeny.
Hoy, después de más de 800 años, podemos descubrir como era la Casa Templaria de Gardeny. Podemos conocer y revivir los ideales del Orden del Templo y como vivía la milicia monacal.
Con este nuevo centro, Turisme de Lleida pone al alcance de leridanos y visitantes un trozo de la historia de la ciudad de forma didáctica y accesible. Paneles, audiovisuales y elementos explicativos recrean la vida de esta orden religiosa y militar.
El conjunto acoge también una oficina de información y servicios turísticos.
ESTRUCTURAS
El conjunto monumental de Gardeny constituye uno de los testimonios más destacados de la arquitectura Templaria levantada en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XII. Aunque entre los siglos XVII y XVIII se realizarían profundas modificaciones que acabarían alterando la antigua fisonomía del conjunto medieval, actualmente aún se conservan numerosos testimonios del recinto soberano. Un espacio delimitado por un perímetro de murallas y flanqueado por torres, en el interior del cual se distribuirían los diferentes edificios articulados alrededor de un patio central.
Entre estos edificios destacaríamos, por un lado, la Torre-habitación, una construcción sólida de dos plantas que reuniría varias dependencias: espacios de almacén, de residencia o la torre del homenaje.
Y por otro lado, la iglesia románica de Santa María de Gardeny, edificio singular de gran devoción en su momento.
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