viernes, 4 de noviembre de 2016

Castillo de Balsareny


Está ubicado en lo alto de una colina de 420 m en la orilla derecha del río Llobregat, sobre el pueblo de Balsareny, es una fortificación ya fechada el 951, siendo un buen ejemplo de fortaleza de estilo gótico civil catalán. Ha estado vinculado siempre al linaje de los Balsareny y se encuentra en un excelente estado de conservación.
Hoy es bien visible desde el eje del Llobregat, desde donde el castillo destaca con sus almenas airosas. La vista sobre el río y el pueblo de Balsareny es excelente. También se pueden ver las torres de Castellnou y Castelladrall.
La construcción actual está bastante bien conservada, tiene elementos de los siglos XIV y XV y se rehizo en el XIX.
Al lado mismo del castillo se puede visitar la capilla románica del siglo XII, con modificaciones posteriores, de la Virgen del Castillo.


SU HISTORIA

A raíz de la rebelión del vaso Aissó, los años 826 y 827, todo el Bages quedó despoblado hasta que Wifredo el Velloso lo repobló los años 877 al 883, construyendo iglesias, monasterios y castillos junto al Llobregat, desde Balsareny hasta Manresa.
En los siglos X y XI, una familia que llevaba el apellido de Balsareny se instaló y ayudó a la reconquista de la tierra que estaba en manos de los sarracenos. El primer personaje que aparece con este nombre es un vicario condal, Guifred de Balsareny. Su hijo Guillermo sustituyó el célebre abad Oliba como obispo de Vic, y su nieta Guisla se casó con el conde de Barcelona Berenguer Ramón I.
Desde finales del siglo XI hasta el XIII era regido por los señores de Manresa, después pasó a Wifredo Guitart y en 1102 a su hijo Bernat Ramon y Pere Bernat de Manresa.
El siguiente señor fue Ramón de Peguera, que lo compró a Mateu de Balsareny el año 1281. Su bisnieto homónimo (muerto en 1388), que fue consejero de Pedro III el Ceremonioso y mayordomo de la reina Leonor de Sicilia, hizo reconstruir el castillo dándole la forma y estructura que hoy conocemos. En este castillo se alojó el rey Juan I, que elogió la calidad de sus vinos que fueron presentados para la ocasión al rey.
En el año 1339, el rey Pedro III el Ceremonioso concede a la ciudad de Manresa la construcción de una acequia que comenzaba bajo el Castillo de Balsareny. El conflicto estaba servido. En el año 1392, el hijo del rey pasa tres días allí, que entonces era propiedad de Andreu de Peguera.
La familia Peguera continuó en el Castillo hasta el 1497. El siglo XVI los propietarios eran los Oliver hasta los inicios del siglo XVII cuando el bandolerismo se apropia de la zona. El Castillo fue un refugio clave para los bandoleros.
De los Oliver a los Corbera-Santcliment, pero por poco tiempo ya que pasó a De Martín a finales del siglo XIX. Con la boda de los descendientes pasó a los marqueses de Alós y De Martín, actuales propietarios.
La familia propietaria actual, los marqueses de Alós, mantuvieron su residencia allí hasta el año 1976.

EL EDIFICIO

A causa de haber sido bien planificado y edificado, de acuerdo con el plan previo y en una sola campaña constructiva, es uno de los pocos castillos regulares y homogéneos de la Cataluña central. De forma pentagonal, conserva el edificio central mayoritariamente del siglo XIV pero con vestigios de la época románica, como el resto de hiladas de piedra de la parte septentrional y la estructura del patio. Tiene dos plantas. La inferior está estructurada a lo largo de un patio, casi rectangular, rodeado de una galería con varias cámaras destinadas a los servidores y guardianes, la bodega (donde todavía hay una tina), las cuadras y la mazmorra. En la superior se accede por una escalinata que lleva a otras dependencias: cámaras, cocina y salones. Todas las cámaras de esta planta están cubiertas por un techo de vigas. En la cima están las almenas, con una aspillera en medio, característicos de los últimos siglos medievales.
Cabe destacar, sobre todo, la canalización de agua por dos tuberías de piedra desde los tejados que confluyen en una gran cisterna, con un brocal, en el subsuelo del patio.
Durante el siglo XIX, se rodeó con una muralla exterior y dos torres donde se guardaba la artillería




(Fuente:Wikipedia)

martes, 18 de octubre de 2016

Castillo de Granera (Granera, Moianés)



SU HISTORIA

Se tiene constancia de su existencia desde 971, documentado como Castrum de Granito, cuando entonces pertenecía al condado de Manresa. De jurisdicción real, en el 1023 la condesa Ermesenda de Barcelona lo ofreció a su hijo, Berenguer Ramón I, como garantía de paz. También en los mismos años, antes del 1025, la misma condesa lo infeudó a favor de Wifredo de Balsareny o de su hijo Bernardo Guifré. Este último lo legó en 1046 a Guisla, a través de la cual pasó a la casa vizcondal de Barcelona. A finales del siglo XII los vizcondes barceloneses lo cedieron a Albert de Castellvell, pero al poco recuperaron el dominio. Ya en el siglo XIII fue infeudado de nuevo. En 1375 se hizo amo y señor del castillo Pere de Planella, moianés que era consejero real. El rey le vendió el pleno dominio, jurisdicción y derechos.

Perteneció a la familia Planella, que fueron también señores de Castillo de Clará y Castellnou de la Plana (del término de Moyá) y Castellcir, emparentados con los Planella de Talamanca y la baronía de Calders. A finales del siglo XVI fue vendido a la familia Despalau, hasta que en 1642 María de Despalau lo vendió a Jacinto de Sala y Cervera. Se convirtió en sede de la baronía de Granera por concesión de Felipe IV el 17 de julio de 1643. Posteriormente castillo y título pasaron de nuevo a los Planella, luego a los Amat y más tarde a los Castellbell, siempre por alianzas matrimoniales. Actualmente, este título nobiliario está en manos del Marqués de Castellbell, como el resto de baronías mencionadas.




EL EDIFICIO

El castillo de Granera se conserva parcialmente, ya que ha sido consolidado y en parte reconstruido por sus actuales propietarios. Tiene una planta irregular, adaptada al relieve de la roca donde se asienta, con elementos constructivos muy interesantes, como unos arcos en gradación hechos para sostener el muro en la irregularidad de la roca que hace de basamento. Los muros están hechos de sillares regulares unidos con mortero de cal, pero conserva fragmentos, en la parte de poniente, de obra más antigua, con paramentos de opus spicatum. La parte oriental, donde está el arco de entrada, parece obra del siglo XIV, pero en el sector noroccidental hay bastantes muestras de siglos anteriores.

Los restos del interior remiten a un castillo renovado ya en la edad moderna, en los que destaca la capilla de Santa María, del siglo XVII. Sin embargo, el estado ruinoso se extiende a todo el conjunto del castillo. En la década de los setenta del siglo XX, se hizo un intento de reconstrucción, para dedicar el conjunto a hospedería, pero no prosperó. Sin embargo, se rehizo una parte del sector norte.

lunes, 3 de octubre de 2016

Santuari de Lurda de la Nou de Berguedà




SU HISTORIA


La primera piedra del Santuario de estilo Neoclásico se puso el año 1880, pero todo se empezó a gestar unos años antes cuando el mossén Anton aquejado de una enfermedad y ya muy mayor fue sin practicamente medios al Santuario de Lourdes en francia, se quedo prendado de todo lo que ofrecia el Santuario de Lourdes y cuando volvio pensó que porque no podía haber un santuario en un pequeño pueblo del Bergueda para todos los feligreses que no podian permitirse ir hasta Francia. Volvio a hacer el viaje, compro una imagen de unos 90 cm e hizó una pequeña capilla. Sin esperarlo empezó a venir gente de todos los alrededores y vio la necesidad de hacer un Santuario. Sin medios ningunos y sin saber como empezar simplemente con la ayuda y los dineros que aportaban la gente humilde se finalizó el Santuario en el año 1886 con la asistencia de más de 5000 personas.

En el interior de la iglesia se encuentra un retablo neogótico con la imagen de Lourdes, aunque justo destra del retablo hay otra imagen más pequeña que representa la que el padre Antón trajo de Lourdes, ya que la que trajo el padre se perdio en varios ocasiones, una de ellas en la guerra civil.

Justo al lado del Santuario sale un camino a la gruta que lleva a una fuente. La fuente también tiene su historia. Antes que se construye el Santuario se conocia como la fuente de San Isidro y solo había un caño de agua, cuando se inaguró el Santuario se cambio por el nombre de la fuente de Lourdes, y a los tres dias aparecerieron 3 caños más de agua. Junto a las fuentes hay una pequeña construcción ahora en abandono, pero que nos comento el Padre Camil que quieren restaurar que en su interior tiene como unas duchas que eran donde antiguamente los enfermos iban a bañarse para curarse.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Castillo Templario de Gardeny (Lleida)


SU HISTORIA

En la segunda mitad del siglo XII, la Orden del Temple alzó un complejo conventual en la estratégica colina de Gardeny. El montículo -que ya antes de nuestra era fue utilizado como base de operaciones militares- recibió la visita de brillantes estrategas como el propio Julio César, quien se enfrentó con los pompeyanos Afranio y Petreio, instalados en Ilerda en el año 49 a.C.

Durante los siglos XVII y XVIII, el antiguo recinto medieval fue ampliado y transformado en un nuevo fortín militar, el diseño del cual respondería a las nuevas necesidades defensivas que supuso la introducción de la artillería: murallas flanqueadas por baluartes y rodeadas de amplios espacios, fosos y muros de contención. La imagen actual de este conjunto monumental corresponde a los restos de lo que fue una imponente fortaleza.

El castillo de Gardeny de Lleida -junto a los de Miravet, Monzón, Peñíscola y la ciudad de Tortosa- forma parte de la ruta templaria Domus Templi. Este viaje a través del tiempo pone al descubierto gran parte del patrimonio y legado templario de la antigua Corona de Aragón.

Cuando en la primavera del año 1149, el conde de Barcelona Ramon Berenguer IV iniciaba su asedio a la ciudad musulmana de Lleida desde la misma colina de Gardeny, contaba con la colaboración de la milicia Templera, que contribuyó con el envío de efectivos militares.

Una vez conquistada la ciudad, y en agradecimiento a su participación, el mismo conde entregaba a la milicia diferentes bienes entre los que se incluyen la colina de Gardeny.

Hoy, después de más de 800 años, podemos descubrir como era la Casa Templaria de Gardeny. Podemos conocer y revivir los ideales del Orden del Templo y como vivía la milicia monacal.

Con este nuevo centro, Turisme de Lleida pone al alcance de leridanos y visitantes un trozo de la historia de la ciudad de forma didáctica y accesible. Paneles, audiovisuales y elementos explicativos recrean la vida de esta orden religiosa y militar.

El conjunto acoge también una oficina de información y servicios turísticos.

ESTRUCTURAS


El conjunto monumental de Gardeny constituye uno de los testimonios más destacados de la arquitectura Templaria levantada en Cataluña durante la segunda mitad del siglo XII. Aunque entre los siglos XVII y XVIII se realizarían profundas modificaciones que acabarían alterando la antigua fisonomía del conjunto medieval, actualmente aún se conservan numerosos testimonios del recinto soberano. Un espacio delimitado por un perímetro de murallas y flanqueado por torres, en el interior del cual se distribuirían los diferentes edificios articulados alrededor de un patio central.

Entre estos edificios destacaríamos, por un lado, la Torre-habitación, una construcción sólida de dos plantas que reuniría varias dependencias: espacios de almacén, de residencia o la torre del homenaje.

Y por otro lado, la iglesia románica de Santa María de Gardeny, edificio singular de gran devoción en su momento.

lunes, 15 de agosto de 2016

Castell de Burriac


SU HISTORIA

Las primeras noticias del Castrum Sancti Vicentii datan del año 1023, cuando era una de las posesiones del Conde de Barcelona. Desde el siglo XI consta que la familia Santvicenç era la feudataria del castillo, hasta el siglo XIV, en que los monarcas lo cedieron a Guillema de Montcada. Cuando ésta murió, el castillo volvió a manos de la monarquía, que lo volvieron a infeudar a la familia Santvicenç. Es a partir de este momento que la fortaleza es conocida con el nombre de Castillo de Burriac, aunque se continúa utilizando también la fórmula de Castillo de Sant Vicenç.
En 1352 Berenguer de Santvicenç muere sin dejar descendencia. Sus acreedores vendieron todos sus bens, entre ellos el castillo de Burriac y el de Vilassar, a Pere Desbosc, que era consejero del rey y ciudadano de Barcelona Tras la Guerra Civil del siglo XV, Joan II cedió los castillos de Burriac y de Vilassar, junto con el control de las villas de Argentona, Cabrera, Vilassar, Premià y Mataró al responsable militar de la Diputación del General de Barcelona, Pere Joan Ferrer, creando así la baronía del Maresme. Los abusos cometidos por éste comportaron un gran malestar entre los habitantes de la zona. La tensión fue tan importante, que fue necesaria la intervención del rey Ferran II, que en 1480 liberaba a los pueblos de los vínculos señoriales con Pere Joan Ferrer, que a pesar de todo mantuvo el control de los dos castillos.
La familia de los Desbosc continuaron disfrutando de los derechos feudales de las fortalezas hasta finales del siglo XVII, cuando se extinguió la saga y el castillo de Burriac pasó a manos de la familia Copons. En 1931 el ayuntamiento de Cabrera compró las ruinas del castillo y desde entonces se han realizado varias campañas de consolidación de sus muros.

SU ESTRUCTURA

El castillo de Burriac o castillo de San Vicente de Burriac está construido en la colina de Burriac, ubicado a 401 metros sobre el nivel del mar entre las poblaciones de Mataró, Argentona y Cabrera de Mar, a unos 3.500 metros de la costa. La estructura del castillo que ha llegado hasta los nuestros días responde a la reforma que realizó Pere Joan Ferrer a partir del año 1473. Tiene doble recinto con una planta irregular, para adaptarse a las rocas sobre las que está construido. El castillo se dividía en dos recintos: el yusero y el soberano. Para acceder al recinto soberano desde el yusero era necesario ascender por una rampa, hoy desaparecida, protegida por la derecha por la muralla del recinto superior. Esta disposición era muy ingeniosa de cara a la defensa, por que las formaciones quedaban desprotegidas debido a que el escudo se sujetaba con la mano izquierda. Esto obligaba a hacer movimientos poco habituales y por lo tanto las tropas avanzaban más lentamente y no eran tan eficientes. El recinto soberano tenía otro acceso, en este caso protegido por la torre del homenaje, que a ambos lados de la puerta presenta una saetera destinada a las armas de fuego. La torre circular se construyó en época gótica aprovechando la base de la anterior torre románica del siglo XII. La iglesia de sant Vicenç se encuentra dentro el recinto soberano. El edificio, como la mayoría del castillo, corresponde a la reforma del siglo XIV, si bien aprovechó parte de los muros del templo del siglo XII. Tenía una sola nave, con planta trapezoidal, debido a las irregularidades del terreno. La cabecera está derruida, pero se conservó hasta principios del siglo XX. Era plana y tenía una ventana en forma de saetera. Actualmente se ha reconstruido parte del muro para evitar que algún visitante pueda caer.




 



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